Mentiras arriesgadas.

En (Autor) por Luis E. Lorenzo Heptener el 14-12-2009

Seguimos hablando de la reforma de la Ley de Seguridad Vial y del procedimiento sancionador en materia de tráfico, que da para mucho, como verán. Utilizamos hoy como título del artículo el de una película, y no sólo por la calidad del film, sino porque nos viene como anillo al dedo.

Al presentar la reforma, sus responsables han indicado que los nuevos importes de las multas –que entrarán en vigor dentro de seis meses- no suponen un incremento respecto de los anteriores sino una rebaja, utilizando la siguiente comparación:

- Infracciones leves: antes, hasta 90 euros; ahora, todas a 100 euros.
- Infracciones graves: antes, hasta 301 euros; ahora, todas a 200 euros.
- Infracciones muy graves: antes, hasta 602 euros; ahora, todas a 500 euros.

Pero nadie ha mencionado que el 70 % de las infracciones leves lleva multa de 60 euros, que el 85 % de las infracciones graves lleva multa de 150 euros y que el 65 % de las infracciones muy graves lleva multa de 450 euros, porque ha interesado más hablar de los topes máximos de las multas de cada tipo de infracción para que la comparación no salga disparatada.

Pues la realidad es aún más dura, y se ha corrido un enorme riesgo afirmando lo que se ha afirmado, porque la mentira tiene las patas muy cortas. Ésta es la dolorosa y onerosa realidad:

• Precio medio de la multa para una infracción leve: antes, 66 euros; ahora, 100. El incremento es de 34 euros.
• Precio medio de la multa para una infracción grave: antes, 154 euros; ahora, 200. Incremento de 46 euros.
• Precio medio de la multa para una infracción muy grave: antes, 442 euros; ahora, 500. Incremento de 58 euros.

¿Se dan cuenta de la picardía? Todavía nos dirán que el importe de las multas en España está por debajo de la media europea, lo mismo que ocurre con los combustibles, pero también lo están los salarios y el nivel de vida, así que nada de usar argumentos demagógicos y a medias. Con razón se reduce ahora un 50 % el rápido abono de una sanción. Se ha hecho el cálculo para que no se ingrese menos de lo que ahora ya se recauda, disfrazando este hecho de modo que el ciudadano de a pie piense que papá Estado y mamá Administración velan por su integridad física (a costa de la integridad de su bolsillo, claro, porque todo tiene un precio).

Lo que más me duele es que, con el pretexto de entregar una parte de lo que se recaude a las asociaciones de víctimas del tráfico, nuestros políticos han mordido el anzuelo. Mejor hubiese sido incrementar la cuantía de las indemnizaciones por accidente de tráfico, que están determinadas en un baremo del que disponen los tribunales y que no se ha modificado desde hace años, hasta el punto de que la misma Unión Europea ha pedido a España reiteradamente que lo actualice.

Me duele que las asociaciones puedan contentarse con esta limosna del Ejecutivo, cuando deberían exigir la actualización de las indemnizaciones. Y, a todo esto, ¿alguien conoce qué porcentaje de lo recaudado se entregará a las víctimas? ¿Alguien controlará los ingresos por multas de tráfico, para saber qué cantidad se destinará a las víctimas y qué otra a actuaciones de seguridad vial? Por último, los responsables de las obras en carreteras, ¿no deberían hacerlas respetando al máximo los parámetros de seguridad? Porque no tendría ninguna gracia que los infractores tapen con sus dineros los fallos de los constructores de las carreteras (que son los responsables, junto con la Administración, de cómo se han hecho), y encima que baje el número de denuncias pero que no bajen los accidentes.

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