En (Autor) por Mario Holguín el 22-02-2010
Nota del editor. El artículo de Mario se refiere principalmente a la situación en Latinoamérica y la República Dominicana. Sin embargo, el contenido es aplicable -hasta en las comas- a muchos países del mundo, incluyendo europeos.
Relación Partidos Políticos - Seguridad Vial.
Por Mario Holguín.
En la sociedad surgen múltiples y continuas demandas que tradicionalmente son recogidas por los Partidos Políticos, actuando estos como actores del sistema, cuya función es la de ser mediador con el Estado. O en su defecto, interpretarlas para prometer sus soluciones una vez se llegue al poder.
Mediante la articulación de las demandas sociales, los partidos las canalizan previa organización y priorización para finalmente generar programas y políticas públicas en beneficio de la mayoría de los ciudadanos.
Se consideran los Partidos Políticos un fenómeno dinámico, por tal motivo deben ir ajustándose a los tiempos. Este último concepto debe mantenerse como de alta prioridad “con el oído en el corazón del pueblo”.
El Dr. Leonel Fernández, en su artículo “Desafío de los Partidos Políticos en el Siglo XXI”, expresa claramente que los partidos actuales en la República Dominicana, y en su generalidad en América Latina, han ido perdiendo perspectiva por el descrédito alcanzado con un pobre desempeño en el ejercicio del poder.
Sin lugar a dudas, este elemento ha brindado espacio al fortalecimiento de otros actores sociales, como lo es la Sociedad Civil, tal como lo expresáramos en la serie de artículos “Sociedad Civil y Seguridad Vial”. Incluso se da el caso que Partidos Políticos pidan a la Sociedad Civil reclamen ciertas demandas, tal como sucede hoy día con el tema de la Ley de Partidos en la República Dominicana.
La carencia de un proyecto de nación seria la característica común de la mayoría de los Partidos Políticos, teoría que sostiene el Dr. Fernández, con la que afirma, que ellos solo se centran y se aferran en la lucha por alcanzar el poder. Leer el resto de la entrada »
En (Autor) por Mario Holguín el 15-02-2010
Todos somos responsables.
Por Mario Holguín.
laverdad.es es un periódico digital que publicó en el pasado 12 de febrero un artículo titulado “Condenados a Mejorar la Sociedad”.
A propósito de los acontecimientos que vivimos la noche del día siguiente en la República Dominicana en la Autopista Las Américas en donde solo quedaron imágenes desgarradoras, nos mueve a la reflexión.
Y la verdad es que nuestra sociedad no puede sumirse en la desgracia, acostumbrándonos a sucesos evitables.
¿Qué organismo es responsable de decir cuánto le ha costado al país movilizar tanto recurso para rescatar a los protagonistas de ese incidente desafortunado?
En vida productiva también hay un valor. Pero, ¿como valorar las vidas perdidas? Las propiedades, los gastos en medicamentos y atenciones a las víctimas se pueden calcular.
¿Quien se ocupa de calcular las atenciones pos-hospitalarias de los lesionados? Lo más complicado, ¿quienes se ocupan, de calcular los costos en atenciones psicológicas, tanto de estos como de los familiares de los fallecidos?
Los funerales tienen un costo. Asimismo las investigaciones, buenas o malas. Concluyentes o no.
Sin embargo, lo mejor que puede ocurrir, es que las instituciones públicas y privadas que tienen que ver con el tema asuman su responsabilidad corrigiendo los entuertos que a ellas correspondan para evitar que continúen ese tipo de desgracia, que solo puede definirse como desgarradora.
Ante casos como este, si las instituciones son indiferentes, la frecuencia de los mismos hace indiferente a nuestra sociedad, indolente y despreocupada.
Existen leyes que no se aplican, normas que no se respetan. Los conductores las violan constantemente porque hay debilidades en el sistema, a todos los niveles.
Un saldo de 11 muertos y 15 heridos identificados, a esto habría que agregar los cuerpos no encontrados, porque alberga la duda. ¿Quien responde por lo sucedido? Y los actores de la seguridad nos conformamos con mantener registros estadísticos como logro.
Una conjugación de factores de riesgos que ocasionaron el grave siniestro deben considerarse y a partir de entonces hacer serias recomendaciones para implementar medidas que sensibilicen a los hacedores de leyes y de políticas públicas.
Si el conductor era epiléptico, como se afirma, a lo mejor estaba bajo los efectos de medicamentos. Pero ¿quien niega que no estuviera ingiriendo alcohol u otro tipo de sustancia, ya que es frecuente en los hombres del volante? ¿O que tenia demasiadas horas de trabajo? Lo que también es probable. ¿Por qué no se aplica la ley 136 sobre autopsia en el conductor?
Se alega que hubo práctica de manejo temerario sin importar la gran cantidad de pasajeros, evidenciando la falta de conciencia ciudadana y educación vial, en tal caso.
¿Estaba el vehículo en condiciones de trabajo? Ya que se dice hubo un problema mecánico manifiesto.
La tragedia se produjo en horas de la noche. ¿Habría suficiente visibilidad, buenas luces del vehículo y de iluminación de la vía? La realidad es que siendo una autopista costera, aun de día, por el salitre producido y el roció de las aguas del mar, genera baja visión obligando a que se limpien los vidrios con frecuencia. ¿El minibús tendría los limpiadores de los cristales en condiciones adecuadas? Esta y otras preguntas más, mueven a la reflexión en lo que respecta a la revisión técnica vehicular.
Finalmente, la concentración de accidentes en ese tramo de la vía es objeto de atención que amerita una auditoria de carretera con la finalidad de mejorar la infraestructura vial en el menor tiempo posible.
¡Ojala, que a partir de esta lamentable experiencia podamos salvar vidas, a partir de entonces! Y reconocer, como nota paradójica, que el más activo salvavidas esa noche, fue un motorista.
En (Autor) por Luis M. Xumini el 14-02-2010
Señalización y balizamiento: un problema técnico sin resolver (Ponle Freno).
Luis M. Xumini.
“Lo malo no es sólo que haya accidentes de tráfico, sino lo poco que sabemos de por qué se producen y lo poco que hacemos para evitarlos” Albert Einstein.
El sistema viario es un sistema tecnológico complejo y el principal sistema de transporte de la sociedad, que tal y como lo conocemos se ha construido y desarrollado durante el siglo XX con la incorporación del automóvil como elemento dinámico del sistema. Sin embargo, no se ha construido y gestionado con el nivel tecnológico necesario para que el sistema funcione bien, sea seguro y cumpla sus funciones en la sociedad. En otras palabras: no se ha hecho para facilitar las cosas a las personas, para satisfacer sus necesidades ni tampoco para fomentar su seguridad.
En esas condiciones, cuanto más lo usa la sociedad para satisfacer sus necesidades de transporte, más se agravan los efectos adversos que produce y que, además, pueden interaccionar entre sí. Los síntomas más inmediatos y evidentes de que el sistema no está configurado correctamente, de que está funcionando mal y de que es inseguro, son tres efectos adversos característicos: la congestión, la falta de espacio para parar y estacionar, y la siniestralidad.
Lejos de las creencias populares y de las falacias de la pseudociencia, la siniestralidad es la consecuencia de la inseguridad del sistema viario, por no construirlo y gestionarlo resolviendo los múltiples problemas técnicos que hacen que sea tan inseguro.
“No hay sino un medio de evitar accidentes en los caminos, es hacer que sean improbables, pero no improbables para una especie ideal, inexistente, de conductores o peatones prudentes, atentos, inteligentes, de rápida reacción, sino para los hombres tal cual son o tal cual llegan a ser en las diversas circunstancias de la vida diaria.” Pascual Palazzo, 1937. Leer el resto de la entrada »