El concepto de seguridad vial, que algunos/as tienen un poco difuso, hace que algunas veces se puedan ver cosas como esta nueva campaña, que es la elevación del absurdo a cotas infinitas de imposibilidad técnica (lo de científica ya parece de risa) en la ejecución. Hay campañas de vigilancia del uso del móvil, de vigilancia del uso del navegador, el famosísimo Ton-Ton (o será tontón, o el tontón será el que lo usa, o pensarán en la DGT que todos somos tontones; perdón), incluso de agradecimiento, y ahora toca una específica de “vigilancia de distracciones”. Esto implica cierto desasosiego, pues lo de “vigilancia de distracciones suena así como un poco sospechoso. ¿Qué quieren decir con eso de distracciones? Como todos ustedes saben bien, el diccionario de la RAE tiene varias acepciones para un vocablo. Pues bien, para el de distracciones el primero es: “Acción y efecto de distraer”. La segunda es: “Cosa que atrae la atención apartándola de aquello a que está aplicada, y en especial un espectáculo o un juego que sirve para el descanso“. 
Hemos de entender que la acepción válida es la primera, pues tal y como está la cosa, entender la conducción algo que sirva para el descanso o la relajación, sería inherentemente delictivo. El mismo diccionario por distraer entiende, salvadas las dos primeras acepciones que son relativas al entretenimiento, en la tercera, el “Apartar la atención de alguien del objeto a que la aplicaba o a que debía aplicarla”.
Esto quiere decir que la campaña, y ojo que aquí está el quid de la cuestión, no se dirige contra los conductores, tal y como afirman quienes se oponen a estas campañas, no. Se dirige contra todo aquello, o todos/as aquellos/as, que aparten la atención del conductor del objeto al que la debe aplicar, es decir, se supone que al vehículo (¿o será a la carretera o calle? No, que por ahí anda gente caminando, no sea que me distraiga; pero claro, ¿y si los atropello? Entonces me fijaré en los dos, y en los peatones… ¿Puedo distraerme por fijarme en lo que se supone que no me puede distraer? Y si… otra vez perdón). Y llegados a este punto, es preciso reconocer la clarividencia y premonición del bueno de Homer Simpson, cuando decidió diseñar su “concept car”, a prueba precisamente de esas perniciosas influencias que nos hacen “Apartar la atención de …”. Ahora, que cada uno piense cuantas cosas, cuantas personas, cuantos pensamiento serían susceptibles de ser “vigilados”. Y piense también en que quedaría la conducción si se practicase de la forma en la que la DGT, y algunos de los “gurús” de esto de la seguridad vial (por cierto, ¿alguno de ellos dijo alguna vez qué es realmente la Seguridad Vial?), realizada de forma totalmente psicótica, sin nada que no fuese intermitente, derecha, freno, etc. etc. ¿Nos lobotomizarán por nuestra seguridad al conducir?
Muchos de los problemas a los que apunta la pseudociencia (tal y como afirma Luis Xumini) ya los solucionó Homer con su modelo de vehículo seguro. Fue la seguridad, y no otra cosa, la que impulso y motivo a Homer para su diseño. Y yo pensaba que era un capítulo más de la exitosa serie. Pues no. En ese capítulo se encierran todos los misterios de la seguridad vial desvelados y puestos en acción en forma de vehículos. Tomen nota los fabricantes. Para mayor información técnica imagino que en la web de los Simpsons pueden ver el capítulo completo.