Medidas para mejorar la seguridad vial urbana (I).

En (Autor) por Luis M. Xumini el 19-06-2010

Se trata de una serie de artículos, que en principio se prevé larga, en los que se expondrá un problema de seguridad en el ámbito urbano, cuál es su origen si se conoce, así como una propuesta para disminuir o eliminar el riesgo y mejorar así la seguridad. Ello es en respuesta a las demandas sobre actuaciones concretas para mejorar la seguridad vial urbana de verdad, con medidas prácticas factibles, razonadas y razonables, y previendo las consecuencias de implantarla.

Este primer artículo se titula Medidas para mejorar la seguridad vial urbana (I). La percepción nocturna de las señales, y se refiere al problema de seguridad creado -riesgo, conflictos, siniestros, víctimas, puntos de riesgo y de concentración- al emplear masivamente señales sin reflectante en el ámbito urbano, justificado con una suposición alejada de la realidad y de lo que es el funcionamiento material del sistema viario.

Para la publicación de la serie se ha elegido hacerlo en WIKIVIA La enciclopedia de la carretera, recién creada por la Asociación Española de la Carretera con el patrocinio del Ministerio de Industria de España y la colaboración de más entidades. Concretamente se ha publicado en VIAPRACTICE, Experiencias y Buenas Prácticas, Seguridad Vial (Viapractice). Los artículos se irán añadiendo en formato pdf a esta página de VIAPRACTICE, el primer artículo sobre La percepción nocturna de las señales puede descargarlo entrando en esa página o pinchando aquí.

Nuevas ideas: desastres para un futuro no lejano.

En (Autor) por Luis M. Xumini el 13-06-2010

“Si una generación dejase de estudiar, la humanidad actual, en sus nueve décimas partes, moriría fulminantemente. El número de hombres que hoy viven sólo pueden subsistir merced a la técnica superior de aprovechamiento del planeta que las ciencias hacen posible.” José Ortega y Gasset, 1933.

Es fácil imaginar las consecuencias adversas que resultan para la humanidad cuando la técnica queda en manos de profanos que no atienden a los dictados de la prudencia a la hora de decidir y hacer, sin saber de una materia y sin prever las consecuencias de lo que hacen. Esto ya lo advertía el periodista estadounidense Walter Lippmann cuando escribió La opinión pública en 1922: “la decisión sobre las cosas las toman gentes que no tienen la menor idea de cómo funcionan las cosas.” O sea: desastre al canto.

Pues bien, para las nuevas ideas que vienen imponiéndose para el aprovechamiento del planeta, también en España y en muchos municipios, el automóvil ya no es el avance tecnológico que revolucionó el transporte terrestre durante el siglo XX hasta el punto que, junto al desarrollo de las telecomunicaciones, permitieron el desarrollo y el funcionamiento material de la sociedad actual, con el aumento de población producido, cuya supervivencia, calidad de vida y desarrollo de las actividades socioeconómicas, dependen funcional y materialmente de una logística muy precisa, que es posible gracias a la agilidad y eficacia de los transportes, especialmente del terrestre, y esencialmente gracias al sistema y el tráfico viario (caminando y con automóviles, y, en menor medida con vehículos a tracción animal -humana y de otras especies)… ya no.

El sistema viario ya no es el principal sistema de transporte de la sociedad que intercomunica en su totalidad la estructura espacial en la cual se asienta la sociedad y desarrolla la vida y las actividades socioeconómicas, con el que intercomunican los demás sistemas de transporte (todos tienen su principio y su fin en el sistema viario, en él comienza y finaliza todo viaje)… ya no.

La técnica de tráfico, denominada ingenuamente Ingeniería creyendo que se trataba una especialidad tecnológica con objeto y métodos propios para el aprovechamiento del conocimiento en conformar y gestionar un sistema tecnológico complejo, ha dejado de serlo. Tenemos pocos centros académicos para formar a la cantidad de técnicos en el sistema y el tráfico viario que precisa la supervivencia, la calidad de vida, el funcionamiento y desarrollo de la sociedad actual, y la resolución de los problemas que estamos teniendo con el sistema y el tráfico viario (que son una bagatela para lo que se avecina en las ciudades con las nuevas ideas), pero aún esos pocos habrá que cerrarlos por inútiles, porque según las nuevas ideas ya no se precisa la técnica de tráfico para conformar y gestionar ese sistema tecnológico complejo que es el sistema viario, que se creía era el principal sistema de transporte de la sociedad, revolucionado y evolucionado gracias a la incorporación del automóvil al sistema y a las mejoras tecnológicas en las vías y en la gestión del tráfico, de cuyo correcto funcionamiento dependía la supervivencia, la calidad de vida y el desarrollo de las actividades socioeconómicas… ya no.

La nuevas ideas vienen a plasmarse en síntesis en la Editorial del Info Seguridad Vial nº 23, Marzo-Abril de 2010 que publica la Dirección General de Tráfico española, que dice así:
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La Unión Europea –UE- y la Seguridad Vial

En (Autor) por Mario Holguín el 01-06-2010

La Unión Europea viene siendo como una federación de Estados Europeos, en donde cada nación que la conforma mantiene su soberanía e independencia, pero que han convenido crear instituciones comunes y compartir poderes decisorios para tener mayor influencia mundial.

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NUEVA LEY PARA MEJORAR … ¿LA SEGURIDAD VIAL?

En (Autor) por Luis E. Lorenzo Heptener el 24-05-2010

El 25 de mayo entra en vigor la casi totalidad de la última modificación de la normativa sobre tráfico y seguridad vial, referida casi en exclusiva a “mejorar” el procedimiento sancionador.

Desde luego, éste era manifiestamente mejorable. Una tramitación compleja y enrevesada, con diversos momentos para la defensa del denunciado, excesivamente garantista, ocasionaba una duración media de cada procedimiento entre seis y doce meses. Para colmo, un porcentaje importante de los procedimientos finalizaba sin ni siquiera haber cobrado la multa al denunciado, con lo que tanto el objetivo recaudador como el objetivo aleccionador fallaban lamentablemente.

El legislador, por tanto, ha decidido poner fin a tanto trámite, a tanto desperdicio de tiempo y a tan escasa ejemplaridad, pero lo ha hecho, en mi opinión, de forma equivocada: no se le ha ocurrido nada mejor que limitar las posibilidades de defensa del denunciado provocando además un efecto de inseguridad jurídica inaceptable en cualquier procedimiento sancionador o limitador de derechos.

En vez de intentar objetivar la denuncia, hacerla más clara y más directa y, por tanto, mas efectiva y ejemplarizante (la identificación del conductor responsable es clave para todo ello), ha preferido colocar un señuelo, la reducción del 50 % del importe de la denuncia por pronto pago, y además lo presenta envenenado: el legislador se atreve nada menos que a presumir que el pronto pago es un allanamiento del denunciado, que reconoce de esta manera el hecho denunciado y que ve obstruida su posibilidad de defenderse de la denuncia si decide abonar la sanción con descuento. Toda una aberración jurídica, pues el allanamiento no puede presumirse sólo porque lo diga el legislador y sólo produce efectos para el interesado si ese allanamiento es expreso, nunca presunto.

Pero a estos chicos legisladores nada les coarta, y mucho menos una ley escrita y publicada en el BOE. No se cortan un pelo ante un texto legal, así que aún menos si lo que está en juego es un concepto para ellos tan etéreo y poco tangible como la seguridad jurídica.

Por cierto, esto de la seguridad jurídica ¿qué es y de dónde viene? Pues viene nada menos que de la Revolución Francesa y la recoge la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano de 1789 (traducido para que lo entiendan los “progres” actuales: del Hombre y de la Mujer, del Ciudadano y de la Ciudadana), la refleja la Constitución francesa de 1795 y también aparece en nuestra Constitución, artículo 9, apartado 3. La doctrina jurídica y la jurisprudencia constitucional, de forma unánime, la definen como “la protección acordada por la sociedad para cada uno de sus miembros para la conservación de su persona, sus derechos y sus propiedades” y la consideran fundamental para el mantenimiento del ordenamiento jurídico y vinculada a la estabilidad económica y social.

No sólo salta por los aires esta seguridad jurídica al presuponer el legislador que un pago anticipado es un allanamiento expreso. También se la dinamita cuando se crea una “dirección electrónica vial” a la que la Administración enviará las notificaciones de los expedientes sancionadores, sin que se haya establecido cómo se acreditará su efectiva recepción por el interesado y dejando en manos del Ministerio del Interior la regulación de éstos y otros “detalles sin importancia” a través de una futura norma, que será de inferior rango y que, por ello, no necesitará pasar el control del Parlamento o del Senado.

La modificación tiene aspectos positivos, sin duda, pero la inseguridad que crea es tan grave que sus mejoras quedan oscurecidas. Para remate, la presentación que de aquélla hace la actual Administración es penosa: las novedades se han aprobado “para mejorar la seguridad vial”, dicen. Pero, ¿se obtiene mayor seguridad vial por llevar la matrícula del vehículo limpia? Parece más bien que lo que se asegura es el cobro, porque una matrícula sucia no provoca inseguridad, mientras que una limpia permite localizar antes al titular del vehículo. Ahorraremos tiempo del procedimiento, pero por ello no disminuirán los accidentes.

¿Se obtiene mayor seguridad vial impidiendo que se hagan trámites administrativos con un vehículo que tenga anotadas varias sanciones sin abonar? Con esta medida se pueden conseguir dos cosas: que se cobre más o que se tramite menos, pero no se reducirán con ella los accidentes.

El hecho de que un vehículo circule sin llevar encendidas las luces reglamentarias cuando sea obligatorio (de noche, en túnel, con niebla) sigue siendo sancionable, pero ya no resta puntos. Se argumenta que su número no es importante, y es cierto. Pero tampoco el número de asesinatos es grande y, sin embargo, se siguen castigando duramente. ¿A qué estamos jugando? ¿Acaso ir de noche o con niebla con el vehículo sin luces no es un peligro cierto?

¿Mejora la seguridad vial por tener una dirección electrónica vial? Si en ella se recibiera, por ejemplo, sólo información relacionada con el tráfico, la respuesta sería afirmativa, pero lo que se pretende con la DEV es que alguien pague, y cuanto antes. ¿Seguridad vial o seguridad recaudadora?

Un detalle final. Se nos dice que se han abaratado los importes de las sanciones, y no es cierto. Vean este cuadro:

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