Factores de riesgos en siniestros viales.

En (Autor) por Mario Holguín el 08-01-2011

Los peligros a que se someten los usuarios de las vías son muchos y complejos en razón de que intervienen innumerables factores de características particulares.

La movilidad es un fenómeno fundamental en el desarrollo de la sociedad hoy día. Para lo cual se requiere una serie de facilidades de transportación y de infraestructura viaria adecuadas. De manera que el ser humano para circular a través de la red viaria necesita un medio vehicular. Pese a que un gran porcentaje de la población, producto de la desigualdad en la distribución de la riqueza, es de a pie.

Sin embargo, siendo este movimiento de personas un derecho consagrado en los principios jurídicos, existen normativas que se tienen que respetar. Constituyen reglas de comportamiento para preservar la convivencia social.

La seguridad vial trata precisamente de disciplinar al ser humano para que en sus actividades de movilidad a lo largo de sus rutas cuide su vida y la de los demás. Pero, también la salud de la ciudadanía y los bienes que se comprometen en el trayecto.

De tal forma, que tenemos cuatro factores de riesgos en la seguridad vial, a saber: El ser humano, el vehiculo, la infraestructura vial y el medio ambiente.

La magnitud de estos riesgos se van gradualmente minimizando según lo hemos formulado anteriormente, y en esa misma medida también su complejidad en el manejo de la problemática, la cual implica un costo y un proceso.

Tanto la población como el campo vehicular están en crecimiento constante demandando mayores y eficientes obras viarias. Asimismo, se demanda una revisión permanente o actualización de las normas de tránsito, e incluso mayores rigores en la aplicación de las leyes y controles. A lo que habría que sumar el requerimiento de mayor formación o educación en los usuarios. En otras palabras, me refiero en este sentido a reformar los hábitos de los usuarios de las vías.

Las causas de los siniestros en las vías son múltiples y en sus soluciones son muchos los sectores que deben intervenir, algo que complica aún más este fenómeno social. Quizás uno de los escollos más delicado que tiene este proceso de conversión de la inseguridad a la seguridad vial, dado que prima en las agencias interventoras el afán de protagonismo, los celos, y por que no decirlo, también el deseo de manejar recursos.

El ser humano, ya sea en la modalidad de conductor, peatón o pasajero puede ser víctima o victimario al que se le debe instruir adecuadamente antes de llegar a esta denominación hasta lograr una modificación de la conducta, esto es, un cambio en la actitud y comportamiento basado en la responsabilidad y el respeto a la vida y el buen vivir, lo cual tiene que ver con el nivel de compromiso político y social de los habitantes de una nación, ya que son los hacedores de políticas públicas los que tienen la obligación de tomar decisiones e iniciativas.

Según la edad y el grado de desarrollo de una sociedad en particular, los factores de riesgos inciden en mayor o menor importancia, definiéndose en todo caso sectores de usuarios más vulnerables.

En República Dominicana, por ejemplo, los motoristas y peatones en ese orden son los vulnerables, en vez de los peatones, pasajeros y conductores de cuatro ruedas como sucede en Guatemala.

Hasta el 2008, no sabemos si ha seguido el mismo comportamiento de de la curva de victimas fatales, en Guatemala los usuarios de mayor de 65 años de edad eran los atropellados.

Mientras que en República Dominicana se cumple con la generalidad, las principales víctimas entre 15 y 29 años. No es que esta franja allí no sufra los embates de la violencia del tráfico, pero si en menor proporción. Pues la velocidad, el entretenimiento durante la conducción y el desatino en cuanto al consumo de alcohol y drogas, convierten a nuestros jóvenes en imprudentes.

Si los riesgos en el ser humano están definidos por su educación, no menos cierto es que la infraestructura para la circulación debe ser objeto de continuo mantenimiento y eliminación de los puntos y tramos críticos o concentración de siniestros. Estos datos son dados al procesar, analizar y evaluar las estadísticas de fatalidades en un período determinado. En la actualidad existe un procedimiento llamado auditoria de carreteras en donde se determinan las condiciones de peligrosidad en los cruces, las curvas, los estrechamientos, los cambios de rasantes, los hoyos o baches, las señales y avisos, el nivel de iluminación, los obstáculos fijos, los deslizamientos de materiales, los derrocaderos, derrames de sustancias en el pavimento, etc. Dicho estudio emite las recomendaciones de lugar para la solución del problema en término de vialidad.

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Las víctimas y la seguridad vial en la República Dominicana.

En (Autor) por Mario Holguín el 27-11-2010

Por segunda ocasión consecutiva, la Fundación Red de la Dignidad –FundaReD- promueve la conmemoración en República Dominicana del Día Mundial en Memoria de las Víctimas de Accidentes de Tráfico.

El tercer domingo de noviembre de cada año ha sido declarado como el “DIA MUNDIAL EN MEMORIA DE LAS VICTIMAS DE ACCIDENTES DE TRÁFICO” por las Naciones Unidas, en la sesión plenaria del 26 de Octubre de 2005, por la magnitud de la devastación en el tránsito y sus secuelas en las familias, la sociedad y la economía de las nacionales en desarrollo, básicamente.

Es razón suficiente para emitir el Segundo Manifiesto por la Seguridad Vial, que reza:

El auge de los accidentes de tránsito en los últimos años en la República Dominicana, obedece a la carencia de políticas públicas eficientes y eficaces de seguridad vial. Dichas políticas debieran ser diseñadas y aplicadas por un órgano rector único con autoridad, personal preparado y presupuesto para la implantación de un plan estratégico integral acorde con el Plan Nacional de Desarrollo que hoy día se promueve en nuestro país a través del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

El organismo regulador de la seguridad vial al que hacemos alusión es para corregir la distorsión que existe en nuestro sistema de autoridad en lo que respecta a esa materia.

La evolución de la tasa de mortalidad en las vías en los últimos cinco años debe llevarnos a profunda reflexión para frenar el tan elevado número de fallecimientos y lesionados productos de los siniestros de tránsito.

Según una nota de prensa de AMET, recién publicada en un periódico de circulación nacional, se registran más muertes en nuestra red viaria en el primer semestre de este año con relación al del 2009 en un valor superior a las 300 víctimas.

Las medidas que hoy se toman son circunstanciales. Reconocemos que es un gran esfuerzo hecho por la agencia fiscalizadora del tráfico. No obstante, siguen siendo iniciativas mediáticas que no responden a una política de Estado, sino a la gestión de una institución en particular.
Los accidentes en las vías públicas traen consecuencias funestas a las familias de los involucrados, pero también pérdidas incuantificable en nuestra economía, poniendo en peligro de incumplimiento en tratados y convenios internacionales, como por ejemplo en Los Logros de Desarrollo de los Objetivos del Milenio, el RD-CAFTA Y EL Protocolo de KIOTO.

Las acciones improvisadas o no planificadas por frenar estas tragedias provocan intranquilidad en la sociedad. Es por eso que en cualquier plan trazado deben participar todos los actores de la seguridad vial, en especial los partidos políticos, sin afán de protagonismo.

Estas y otras razones no expuestas, nos hacen recomendar que la inseguridad vial en la República Dominicana sea declarada de interés nacional; que los esfuerzos por la seguridad vial sean por voluntad política dando lugar a la creación de una institución rectora que elabore, coordine y dé seguimiento a las políticas públicas de Seguridad Vial específicamente, cuyo objetivo sea el de minimizar los accidentes de tránsito, el número de víctimas fatales y de traumatismos en la red viaria nacional, de acuerdo a los planes de la Delación de Las Naciones Unidas del “Decenio de Acción por la Seguridad Vial”, consistente en reducir drásticamente la violencia en las vías mediante programas nacionales, regionales y globales aplicados hasta el 2020.

Tras un nuevo modelo en Seguridad Vial.

En (Autor) por Mario Holguín el 08-10-2010

En innumeras ocasiones lo hemos expresado y en diversos escenarios: no se avizoran señales de éxitos en la lucha contra los accidentes de tránsito y sus funestas secuelas si no hay voluntad política, conciencia social y obsesión en la aplicación de los planes, programas y medidas.

En lo que a voluntad política se refiere, tengo la profunda convicción de que si no se involucran los diversos actores que conforman el Estado, se fracasa en cualquier intento por mejorar la seguridad vial en nuestros países de la región. Iberoamericana tiene un reto ineludible con la seguridad vial, en tener que rebasar los límites negativos de los indicadores que nos muestran como países en desarrollo.

España y Portugal son de los pocos ejemplos fehacientes de aplicación de buenas prácticas de políticas públicas sobre seguridad en las vías, de cuyas experiencias debemos hacer nuestro propio destino.

Las estadísticas de siniestralidad de los últimos años demuestran que con ligeras excepciones aun no existe un alto grado de conciencia en las autoridades responsables de la materia, porque se empeñan en emprender iniciativas aisladas e individuales, sin responder a un plan estratégico e integral, y mucho menos, sin obedecer a los datos de un observatorio creíble, confiable y científico.

A propósito de este plan el mismo debe obedecer a objetivos orientados a elevar la conciencia humana de los usuarios de la red viaria, al fortalecimiento de la educación vial de estos y a la integración a estas causas de los diferentes sectores de la sociedad.

Todo plan estratégico debe ser parte de la agenda de desarrollo de nuestras naciones para que los gobiernos independientemente de los partidos respeten la continuidad en las ejecutorias, pues los partidos deben ser compromisarios de las estipulaciones contempladas en el plan durante su elaboración, al igual que las iglesias, la sociedad civil, los medios de comunicación y el sector privado.
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La Unión Europea –UE- y la Seguridad Vial

En (Autor) por Mario Holguín el 01-06-2010

La Unión Europea viene siendo como una federación de Estados Europeos, en donde cada nación que la conforma mantiene su soberanía e independencia, pero que han convenido crear instituciones comunes y compartir poderes decisorios para tener mayor influencia mundial.

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